Una serie de catastróficas desdichas, la adaptación de Netflix

jueves, 26 de enero de 2017

Normalmente cuando me entero de que van a adaptar algún libro que me gusta se me mezcla la emoción con el miedito de que nos hagan un Percy Jackson.


Desde que supe que la adaptación de Una serie de catastróficas desdichas la iban a hacer los de Netflix se me empezó a inflar una burbuja de hype que podría haberme estallado en la cara. Sé que algún día Netflix me decepcionará con una de sus series originales, pero no ha sido esta vez.

Hacer una adaptación y dejar a todo el mundo contento es imposible. No hay medio visual que sea capaz de superar a tu propia imaginación, hay demasiadas cosas que por escrito funcionan y en la pantalla no, pero lo que es obligatorio pedirle a una adaptación es que se mantenga fiel a la esencia del libro no como Juego de tronos y que consigan transmitir el mismo sentimiento.


Bien, Netflix no podía haberlo hecho mejor.

Esta serie está hecha por fans de los libros para fans de los libros. Ojo, no quiero decir que no se pueda disfrutar si no los has leído, al contrario. Quiero decir que si los has leído vas a darte cuenta del detallismo y el mimo con el que han tratado el material original, es como si te estuvieran haciendo un guiño constante y diciendo: “No te preocupes, vamos a llegar a esa parte que te gusta” (y lo mejor es que no importa, realmente, cuál sea la parte que te gusta, porque van a estar todas ahí).

La serie de Netflix tiene un estilo artificioso (y estéticamente muy bonito) que no intenta en ningún momento parecer realista. Recuerda mucho a Pushing Daisies y por ahí he leído que es una especie de Wes Anderson mezclado con Tim Burton. Sí, está muy alejado de la estética gótica steampunk de la peli, pero es que la peli está también muy alejada del tono de los libros.

Creo que no podría haber un estilo que fuese capaz de capturar mejor ese tono: la mezcla extraña de humor sarcástico, temática oscura y referencias literarias ingeniosas. Que todo sea tan artificial ayuda a que en todo momento te creas las situaciones absurdas en las que se encuentran los protagonistas. Los efectos especiales no son realistas porque no lo necesitan (aunque a veces se pasen un poco y chirríen).


Y, por supuesto, ese perfecto Lemony Snicket. Lo que, bajo mi punto de vista, es el mayor punto fuerte de los libros es ese narrador y la forma en la que lo han traducido a la pequeña pantalla es maravillosa. El actor hace un trabajo excelente con una narración poco expresiva y la constante cara de póker mientras suelta líneas calcadas del libro (yo iba como si estuviera en el bingo, mirando si todas las que tenía subrayadas aparecían en pantalla, y la mayoría lo hicieron).


También Neil Patrick Harris está estupendo consiguiendo un Conde Olaf que puede ser ridículo y escalofriante al mismo tiempo y que, a su vez, interpreta a otros tres personajes sin perder la esencia de Olaf.


Pero una adaptación no es sólo las cosas que calcan del libro (para que fueran iguales no valdría la pena hacerlas), son también las cosas que aporta gracias al nuevo medio. Netflix traduce los chistes metaliterarios de las novelas a chistes metatelevisivos (y ya que está, crea memes) de una manera tan natural que parece que estaban también en el material original.

La mejor decisión que han podido tomar (sin contar lo de ponerle gafas a Klaus como debe ser y no como en la peli) ha sido la de adelantar las tramas relacionadas con los misterios del VFD que no aparecen de manera clara hasta el quinto libro y aumentar así la intriga de la historia. La serie te amplía el punto de vista a más personajes (algunos son nuevos, pero se agradece su presencia) y consigue, incluso, sorprender a los que ya deberíamos saber de qué iba la cosa con el tema de los padres. No sólo consiguen generar un plot-twist estupendo al crearnos la expectativa de que los Quagmire sean los Baudelaire, además ayudan a establecer a unos personajes que van a ser importantes en la próxima temporada y juegan con tus sentimientos como unos capullos haciéndote creer que hay esperanza en una serie que se llama Una serie de catastróficas desdichas. Que no se diga que no avisan.

Sólo espero que se den prisa en traer la segunda temporada que cubre la mayoría de mis libros favoritos de la saga y promete ser aún mejor que la primera.

También te puede gustar

2 comentarios

  1. ¿Nita Carrillo está en el blog? Parece muy maja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola! No, Nita no es miembro oficial del blog, pero va a publicar sus entradas de adopta a una autora con nosotros. ¡Un saludo!

      Eliminar

Subscribe