Reseña: Pomelo y Limón de Begoña Oro

lunes, 24 de octubre de 2016

Pomelo y limón
Editorial:SM
Páginas:288
Precio:15,50
ISBN:9788467548099
Un narrador que no revela su nombre va contando la historia de amor de Jorge y María, mostrando los mensajes y dibujos que se entrecruzan los dos chicos, las entradas que cuelga María en su blog… El narrador pretende que su novela sea una campaña, pero no de publicidad sino de todo lo contrario: de privacidad. Jorge y María tienen quince o dieciséis años y están enamorados; pero la fama de la madre de las dos hace que se vean envueltos en una espiral de rumores e invenciones, y provoca que salgan a la luz pública muy a su pesar. El narrador muestra cómo esto afecta a la relación de Jorge y María y a la forma que ambos tienen de ver el mundo; cuenta cómo logran sobreponerse aprendiendo que nadie debe arrogarse el poder de contar su historia por ellos; y trata de difundir su historia para que, mostrándolos tal como son –tan únicos como todos, tan normales como todos–, se vuelvan, paradójicamente, invisibles.

Hoy vengo a hablaros sobre literatura juvenil, porque no nos vamos a engañar: conocemos todos los clichés que Lyla ya nos ha contado, pero seguimos leyéndola, como si fuese una droga. Así que siguiendo las entradas con recomendaciones para el #LeoAutorasOct (aunque ya quede poquito para terminar el mes) aprovecho para traeros una novela que me encantó en su dia y que he disfrutado muchísimo releyendo: Pomelo y Limón de Begoña Oro. Aunque antes de continuar he de señalar que esta historia no es para arrománticos, así que si sois alérgicos al romance adolescente como parte esencial de un libro, mejor no sigáis leyendo. O sí, porque la novela, para mí, merece mucho la pena.

Trama

Por si la sinopsis no os lo había dejado claro: Jorge y María se quieren, como buenos quinceañeros. Lo de María con Jorge es muy instalove y, en algún momento llega a parecer que está un poco obsesionada (sobre todo al principio, cuando aún no conocemos la historia), pero es que en esa época de rebeldía en la que te dicen “te prohibo…”, pues es normal que esto pase. Además, según avanza el libro, te das cuenta de que ni siquiera les han dejado disfrutar de su pequeño romance cuando les cae el primer chaparrón. Pero eso os lo cuento después.

Empezamos con las cartas y los dibujos de María, pero pronto un narrador desconocido nos empieza a contar la historia desde el principio y, poco a poco, vamos entendiendo qué nos decía ella con sus palabras y él con sus dibujos. A lo largo de todo el libro se intercalan sus cartas, los dibujos, las referencias al blog (Pinillismos) y correos electrónicos.

Todo comienza a finales de verano y que se gustan se ve desde lejos. Al empezar el instituto coinciden en la misma clase y Jorge le pide a María y a su mejor amiga, Clara, que vive también en la misma urbanización, que no cuenten que es hijo de Rebeca Lindon, una de las actrices del momento. Sin embargo, es un profesor quien el segundo día de clase rebela su secreto.

'A quien entregas tu secreto, entregas tu libertad', dicen. Hay quien prefiere vivir libre, esclavo solo -no es poco- de su secreto. Otros eligen cuidadosamente la persona a quien entregan su libertad, y permanecen unidos toda su vida a ella. Los hay, por el contrario, que revelan sus secretos a lo loco, a sus más de trescientos amigos en Facebook. Pero aún existe otra posibilidad más terrible: que sea otra persona quien cuente tu secreto. Robada tu libertad, quedas preso para siempre. Contra tu voluntad

Ahí todo cambia. Jorge y María dejan de hablar, pero siguen tonteando desde lejos, con miradas. Sin embargo, en clase les toca hacer un trabajo de Historia y, entonces, empieza el tonteo fuerte y comienzan a crear su propio idioma. Una de las cosas que no me gustan es que toda la parte del tonteo sucede mientras Jorge está con otra chica, Raquel. Y María lo sabe. Al menos Jorge se espera a dejarlo con su novia para empezar “algo” con ella.

Mientras tanto, las madres de nuestro protagonistas, Rebeca Lindon y Candela Brines, tienen, también, sus roces. La segunda es nombrada ministra de Economía y Hacienda y la actriz tiene un problema con la declaración de la renta (vamos, que supuestamente evade impuestos, como “buena” costumbre española). Sin embargo, esta enemistad viene de lejos: Lindon participó en una campaña en contra del partido de Brines, por lo que su relación es mala desde el principio.

Así que, cuando llega la primera bomba ninguna de ellas se lo esperaba. Raquel pone en marcha su venganza y acude a un programa del corazón. Allí cuenta la relación entre el hijo de Rebeca Lindon y la hija de Candela Brines. Y es cuando empiezan los “te prohibo”, las cartas y la obsesión (sobre todo de María).De hecho, os dejo una exclusiva: Raquel contando en un programa de cotilleos que Jorge le ha puesto los cuernos con la hija de Candela Brines:


Pero esto no queda así, pasan las semanas y, cuando todo parece más calmado, a punto de terminar… Explota la bomba que hace saltar el mundo de la protagonista por lo aires: los periodistas dejan caer que su madre y el padre de Jorge estuvieron juntos y que ella podría ser fruto de esa relación. Los últimos capítulos del libro son más rápidos y ver cómo María descubre la verdad sobre la bomba y decide, junto a su padre, contar la verdadera historia de su relación con Jorge para que los dejen en paz. Aquí es cuando ya solo queda una cosa por resolver: ¿Quién es el misterioso autor? Y la respuesta... está en el libro. Aunque cuando ya sabes quién es y lo relees, solo puedes sonreír cuando aparece.

Además de nuestros protagonistas, el autor misterioso de la novela y las madres, también aparece Clara, la mejor amiga de María, que les ayuda a enviarse los mensajes (ella escribe, él dibuja).

Cualquiera que hubiera seguido los movimientos de Clara habría detectado que algo raro estaba sucediendo. Pero los ojos del mundo estaban pendientes del hijo de Rebeca Lindon y de la hija de Candela Brines. Nadie miraba a Clara.

Entre los secundarios, mis favoritos son los padres de los protagonistas. Teo es el padre de María y es publicista, es el que le da la idea de escribir la verdad en forma de novela. Es un gran apoyo para ella y, además, cuando no hace tortitas, la lleva a comérselas a su sitio favorito, lo que es un puntazo para él… Por otra parte, tenemos al famoso periodista económico Berto Zaera, padre de Jorge. Se escriben correos y, aunque están lejos, se nota que se preocupa por su hijo y también es un apoyo para él. Y con todo el tema de las bombas solo le dice que pinte, porque sabe que para su hijo es una forma de desahogo.

Las madres, por su parte, me parecen muy egoístas, muy centradas en sí mismas. Demasiado ocupadas para tener cinco minutos para hablar con sus hijos. En el caso de Lindon, sí se la ve un poco más comprensiva con Jorge, mientras que Candela no lo es con su hija. Ha adoptado el lenguaje de la política en su casa y las cosas que no se nombran, no existen. Lo que hace bastante creíble su personaje, pero hizo que me cayera bastante mal, la verdad.

Estilo

El estilo de Begoña Oro me enamoró la primera vez que leí Pomelo y Limón, pero me ha vuelto a enamorar ahora. Hay veces que no presto suficiente atención a la forma de narrar, pero con esta autora no puedo dejar de pensar, todo el rato, en lo que me gusta la forma de contar todo lo que va ocurriendo a lo largo de la novela, con los saltos temporales, las cartas (un poco melodramática sí que es la protagonista), los mensajes de Jorge junto a los dibujos, el blog y la historia de Yaiza, narrada de fondo.

Capítulos cortos, referencias infinitas y un lenguaje muy cuidado. Se nota la diferencia de edad entre el misterioso narrador y las cartas de María, e, incluso, Berto Zaera tiene su propia voz en los correos electrónicos que le manda a su hijo. Se nota que es una historia que está muy bien pensada y plasmada y que, a pesar de que al principio todo está muy confuso, se cierran todas las incógnitas a lo largo de la novela.

Estaban empezando a construir un lenguaje propio lleno de complicidades y secretos. Cada palabra, cada ocurrencia, se incorporaba a un repertorio privado que los acercaba cada vez más entre sí y los alejaba del resto del mundo.

Siempre se le ocurrían las respuestas ingeniosas cuando ya era demasiado tarde para decirlas.

—Nosotros no somos distintos. Sois vosotras las que sois distintas, tú y su madre—respondió Jorge con los brazos pegados al cuerpo, negándose a responder a aquel abrazo.
Mensaje

Quizás haya quedado ya claro el mensaje de esta novela con la sinopsis, pero por si acaso vengo a destriparos un poco más el libro.

¿A quién debería importarle un amor adolescente más que a sus propios protagonistas? Pues últimamente a mucha gente. Con el auge de programas como Sálvame, ahora las idas y venidas de los “hijos de...” son muy importantes. Incluso los que no vemos ese tipo de contenidos conocemos y/o convivimos con personas que sí lo hacen, porque no nos engañemos: estos programas han venido para quedarse, para desgracia de muchos (o, al menos, mía, que no sabéis la de veces al día que una estudiante de periodismo puede escuchar eso de "¿Estudias periodismo? ¿Qué quieres, ser la Patiño?"). Así que me sumo a esta campaña de María para que quede claro a los medios de comunicación que hay cosas que no se deben hacer y es meter a adolescentes en estas cosas. Cuando sean mayores, si quieren entrar al trapo, me tendré que fastidiar, pero mientras sean menores de edad se les debe respetar y preservar su intimidad por mucho que sus madres y/o padres sean X persona. De hecho, que Lindon muestre a su hija pequeña, Ingrid, en las revistas del corazón (como hacen muchas famosas y famosos) me parece una muestra más de hasta qué punto una persona es capaz de vender su vida privada por dinero y fama (efímera, muchas veces, pero fama al fin y al cabo). Lo siento, pero los menores no se deberían de usar para vender más ejemplares de revistas o para tener más telespectadores.

Así pues, lo que me encanta de esta novela es el estilo de Begoña Oro para contar la historia, los protagonistas, a pesar de que no me gustó el tonteo de Jorge teniendo novia, pero también los secundarios, especialmente los padres: Teo y Berto. Además, no puedo olvidarme del mensaje de la historia, que me parece muy adecuado para el momento en el que vivimos.

Por todo esto, mi puntuación es:


Por cierto, hay una especie de segunda parte. Más bien un spin-off contando la historia de Clara. Podéis leerla en Croquetas y Wasaps.

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